12 de mayo de 2018

Género portada






“El género portada es muy difícil”, ya deberías saberlo, me dijo en una ocasión el director de una revista. Sí, efectivamente ya lo sabía y no era a falta de práctica cuando para entonces había ya en mi curriculum algunas decenas de ellas. Ahora, unos cuantos años después, se multiplican de nuevo las portadas de revistas, libros, carteles, folletos que se han diseñado a partir de mis fotografías. Y no lo debo de hacer tan mal cuando se repiten las llamadas para solucionar las carencias entregadas por otros fotógrafos o cuando en una búsqueda por todo el orbe universal de internet se recurre a un retrato tomado en Bizkaia por una de mis cámaras para la portada de un libro.
Mi producción es amplia y múltiple: en los últimos meses son varias las portadas que llevan mi firma, también algunos contenidos. La clave está en una imagen sintética, bien compuesta, que sea perfecto reflejo de la publicación y remita a sus contenidos y que disponga siempre de espacios vacíos donde las llamadas a los contenidos y los titulares tengan espacio suficente.
Es género, es portada, es fotografía.









15 de marzo de 2018

Pastores en Sierra Salvada: ESTRENO MUNDIAL



Ya escribimos sobre esto hace un tiempo, Fue un trabajo duro, intenso, emocionante y de esos donde tocar la vida de cerca es la mejor experiencia.
Fotografiando desde tierra y también desde el aire, poniendo aquí también la mirada aérea con el dron para lograr imágenes fijas y también vídeos que forman parte de este documental en una íntegra labor de equipo.

Un estreno especial se llevará a cabo el día 21 de marzo para todo el valle de Ayala y con la atención puesta sobre todo en las gentes y protagonistas de este oficio insustituible pero en decadencia en la Sierra Salvada. El aforo de Amurrio Antzokia está ya completo a tres días de abrirse la oferta de entradas. Habrá que hacer un reestreno, sin duda.
El proyecto nació de la convivencia que el biólogo Enrique Arberas tiene constantemente con los pastores de la sierra y la puesta de la idea sobre el papel del escritor y guionista Jose Luis Urrutia.
Porque queremos que la Sierra Salvada y sus pastores sigan vivos, queremos que este documental extienda ese mensaje por el mundo.


20 de febrero de 2018

Trabajando la perspectiva, el movimiento y las sombras


El festival del cultura vasca LORALDIA ha presentado hace unos días el spot que lo anuncia en los medios y redes sociales, también las imágenes fijas que comunican la edición de 2018. Nos llamaron al artista Rober Garay y a este fotógrafo piloto para dibujar en la arena el logo del festival y grabar el trabajo creativo.
No fue fácil. En una reunión previa decidimos la hora, coincidente con las mareas y la buena posición de la luz, decidimos la posición que ocuparía la letra A gigante en la arena, el ángulo y su proporción para que las sombras generadas por los trazadores tuvieran fundamento. Se grabó por tierra y aire todo el proceso y después de una comida marinera en Mundaka el piloto volvió para terminar el trabajo con el borrado del dibujo por las olas.
Se aliaron los elementos en uno de los meses de febrero peores de los últimos tiempos.
Así hicimos el spot del festival cultural LORALDIA:
Bastante trabajo en equipo para este muy breve spot:

14 de febrero de 2018

¿Adiós carnaval?



Sí y no. El carnaval se nos marcha. Algunos, porque todavía os quedan citas pendientes. Se pasaron en su mayoría los tempranos y rurales navarros, se han ido los urbanos de las capitales vascas, y soy testigo porque ayer estuve, bajo la lluvia, asistiendo a la quema de la sardina en Bilbao. Nos quedan aún el simpático de Salzedo y por supuesto la larga celebración de las mascaradas de Zuberoa que nos convocan, entre valles y montañas del Pirineo, a un programa que se adentra en las puertas de la primavera.
Obligatorio acudir a estas fiestas de tránsito porque nos permiten revivir los ciclos de la tierra y la naturaleza. La religión ya nos impone después los rigores de la cuaresma, aunque poco caso les hagamos. ¡Viva la vida!




27 de enero de 2018

Recordando a Miss Hawley



El 26 de enero de 2018, invierno frío, también en el Himalaya, también en Kathmandu, nos ha dejado Miss Hawley, la cronista y referente del himalayismo en varias décadas.
Tuve la oportunidad de estar con ella, compartiendo oficio de cronista y sufriendo sus interrogatorios al mismo tiempo. Fue durante la expedición Bizkaia Everest 97 cuyas crónicas y fotografías llegaron a los medios por primera vez en la península enviadas mediante un teléfono vía satélite.
Lo escrito y publicado en prensa y en la web de la expedición, cuando aún Internet estaba en pañales (https://www.sarenet.es/everest/Indice.html), tiene vigencia veinte años más tarde. La imagen, con el alpinista Juanrra Madariaga mirándole, mientras interroga a Wylly Bañales es todo un recuerdo. La fotografía se realizó con una de las primeras cámaras digitales de Canon, una powershot que capturaba en máxima calidad archivos de 250k.




La visita de Miss Hawlley

Ha llegado montando un viejo Volkswagen pato de los años sesenta con matrícula roja nepalí y conducido por un lozano y joven autóctono.  El suyo es un cuerpo espiritual enfundado en un fino vestido a rayas verticales y ceñido por un cinturoncillo de la misma tela. Camina sobre unas chancletas estrechas y cubre su cabeza con un pelo rubio cardado escasamente y con un toque de peluquería barata. De palidez casi cadavérica, la expresión de su rostro es una interrogación continua. Sobre la punta de su nariz apoya unas medias gafas que utiliza para leer los interrogatorios.
Una llamada había anunciado de víspera su llegada y acaba de cruzar el umbral de la puerta del hotel Ghauri Shankar de Kathmandu preguntando por los miembros de la Expedición al Everest. Sin mediar muchas palabras, suelta un good moorning, pregunta por el jefe de expedición y, tras decir quién es, extiende una ficha a cada uno de los alpinistas. Datos de identificación, profesión, puesto en la expedición, patrocinadores, objetivos… todo lo quiere saber.
Es nada menos que Miss Elizabeth Hawlley, una vieja conocida de todos los asiduos a las montañas del Himalaya. En su tarjeta de presentación se identifica como corresponsal en montañismo para la agencia Reuters, para el American Alpine Journal, el Himalayan Journal, las revistas Alp, Climber, Climbing, Klettern, Neue Zürcher Zeitung, Vertical y Yama-Kei, aunque hay quien afirma que puede también serlo hasta de la C.I.A.
En realidad Miss Hawlley pasa revista e interroga a cada uno de los alpinistas que desde Kathmandu se encamina hacia una alta montaña. Es muy difícil que nadie se escape a su control, si no directo, indirecto. A la ida y al regreso. Inquiere a los alpinistas sobre ellos mismos pero también sobre los demás. Y así ata cabos. Sabe quien ha subido y quien no a tal o cual cima, sabe si lo ha hecho por tal o cual ruta, si dice verdad o engaña.
Su censo de ascensiones, habitualmente cotejado con el bilbaino afincado en Londres Javier Eguskiza, es casi infalible. La Hawlley y Eguskiza se conocen cada palmo de las rutas de los ochomiles del Himalaya, mejor que cualquier alpinista, sin haber estado nunca en ellos.

De sus indagaciones tampoco los vizcainos nos libraremos. Seremos sinceros. 

6 de enero de 2018

LAUBURU El mayor del mundo, quizás.





El proyecto de dronegrafías no es un trabajo aislado. Se integra en un modo de hacer, en la aplicación del espíritu innovador y de búsqueda constante que me mueve cada día.
Mirar desde el cielo ayuda a encontrar nuevos territorios visuales, lo decía en el texto de la exposición. Y en eso andamos trabajando a más largo plazo el tandem Garay-Yaniz. El primero dibuja y se expresa organizando trazos allí donde se le ocurre, especialista en land-art, "escribe" ahora sobre la arena. Y para verlo, para documentar su arte efímero, no más duradero que el tiempo de media marea, no hay mejor modo que la cámara que vuela.
Mundaka Beach se dibujó perfectamente y así la vimos antes de que el mar la borrara.



El lauburu, símbolo orgánico referente en la cultura tradicional vasca, terminó de tomar formar tras dos horas de trabajo de Rober Garay. Tres horas más tarde las olas del Cantábrico desdibujaban por completo la obra trazada.Ya no existe pero ha sido, probablemente, el lauburu más grandes jamás dibujado nunca en el mundo.









23 de diciembre de 2017

PIRINEOS Montaña Sublime




Ya está en las librerías, también puede pedirse en la web del autor el libro del año: PIRINEOS Montaña Sublime.

Los montes Pirineos constituyen una cordillera única, rica en paisajes impresionantes que han sido recorridos por el autor de este libro durante más de veinte años para lograr en sus páginas un excepcional recorrido visual que hace honor a la excelencia de la propia montaña.
Más de 200 fotografías irrepetibles nos llevan por toda la cadena pirenaica a lo largo de todas las estaciones del año. Obtenidas en lugares y rincones que han exigido en ocasiones caminar durante varias jornadas y largas esperas para conseguir la luz ideal para fotografiar, las imágenes de este libro nos permiten soñar y viajar por todos los macizos e imaginar el periplo de los conquistadores tanto como los pasos de los pirineistas del siglo XXI.

PIRINEOS-MontañaSublime es un libro de autor, elegante y quizás brillante, un libro a contracorriente que propone, contra una sociedad que corre y pasa veloz por el mundo, una mirada lenta hacia la naturaleza de las montañas, poniendo el acento en los momentos de silencio, en la soledad y en el encuentro interior. Y transmite estos valores a través de un relato visual en imágenes que invitan al relax, a mirar y admirar, a detenerse en las sugerencias que emergen desde el plano visual y que se acompañan con textos muy breves pero llenos de alma que trasladan al lector a lugares privilegiados en cada uno de los treinta capítulos del trabajo y recogen también breves anotaciones del cuaderno de campo del autor, fotógrafo y periodista que recorre los Pirineos durante toda su vida; notas íntimas y siempre llenas de pasión.




21 de diciembre de 2017

IMAGINADOR, el minidocumental que cuenta sentimientos y modos de mirar de este fotógrafo andante ha recibido un premio en el festival Documontagna



Así lo comunicaba hace unos días la organización del festival:
The short film “Imaginador (The Visionary)” (2016) is one the winners of Cortomontagna 2017.
The award cerimony will be on December the 17th in Tolmezzo (Italy).

y esta es la sinopsis presentada:

Imaginador (The Visionary), Xabier Zabala A., Spagna 2016
Il film narra la storia di un uomo che non può pensare alla montagna senza pensare alla fotografia, che non trova incanto più grande dell’amanecer (dell’albeggiare) che si può ammirare nella sua grandezza solo dalla cima di una vetta. Quell’immensa bellezza, quel risveglio di colori e di forme deve essere immortalato dall’immagine fotografica affinché possa essere condiviso e rivissuto.
La telecamera segue i passi del fotografo, cattura le sue parole e le sue emozioni con delicatezza e passione; riesce, attraverso l’immagine in movimento, a trasmettere allo spettatore la potenza dell’immagine statica, vita passione e lavoro del protagonista del film.

Quien desee ver el documental puede pinchar en el enlace de la productora BIDEOGRAFIK en vimeo.

30 de noviembre de 2017

DRONEGRAFÍAS en la pared


Porque desde hace dos años un dron forma parte de mi equipo fotográfico, porque pensar y enredar forma también parte de mis inquietudes este proyecto de DRONEGRAFÍAS ha tomado cuerpo de exposición que puede verse hasta el 8 de enero en la Sala Rekalde de Bilbao. La exposición está incluida dentro del programa del BILBAO MENDI FILM FESTIVAL.

Así dice el texto de la presentación del proyecto: 

El término de dronegrafía todavía resulta extraño a los diccionarios y a los correctores de texto pero ya forma parte del vocabulario cotidiano de Santiago Yaniz. Porque ahora entre sus cámaras fotográficas viaja un dron que pone a volar allí donde imagina y puede visualizar una captura gráfica. ¿Fotografía?  Simplemente, dronegrafía.

¿Qué es una dronegrafía? ¿es una fotografía? ¿es una imagen robótica?
¿Quién hace una dronegrafía? ¿el dron? ¿el piloto? ¿el fotógrafo? ¿Está entre las licencias del fotógrafo conseguir imágenes mandando a distancia su cámara sin ver directamente lo que fotografía?

Un nuevo debate se nos propone en dronegrafías.
La visualización mediatizada por una pantalla electrónica y la experiencia fotográfica transformada en un juego de manejo y pilotaje parecen abrir un nuevo campo a la experimentación fotográfica mientras despliegan un universo visual inédito hasta ahora a la vista de los fotógrafos. Pero, casi con seguridad, quienes defienden la fotografía  analógica más tradicional podrían poner en duda la existencia de un verdadero “ acto fotográfico ” en la fotografía con drones. Contra esta cuestión se puede oponer otra reflexión asegurando que el fotógrafo operador de un dron no hace otro gesto que colocar su cámara en la posición acertada para resolver encuadre, composición, luz y  manejar al mismo tiempo punto de vista y exposición. También hay un ejercicio de visualización previo, al modo preconizado por Ansel Adams, que, es verdad, no siempre resulta fértil tras haber puesto en vuelo la cámara.



La cámara que vuela mira más alto que el fotógrafo subido en una escalera, pero también más bajo que una avioneta o un helicóptero. Además puede colarse en el bosque, viajar entre los árboles y mirar de cerca, pero con una perspectiva vertical, casi cualquier cosa. Sus límites están en la pericia del camarógrafo que debe ser además piloto y en las reglas que someten al espacio aéreo a reducidas condiciones y medidas de seguridad. Otro límite son los medios técnicos que impiden al fotógrafo utilizar tantos recursos como dispone en tierra: aparatos de grandes formatos, medios analógicos, exposiciones estáticas...

El dron pone en manos del fotógrafo del siglo  XXI una herramienta interesante y valiosa para explorar territorios visuales hasta ahora imposibles. Más allá del paisaje y de la lectura descriptiva del terreno se puede explorar la corteza terrestre en busca de señales, de iconos, de geometrías y sugerencias emocionales bajo este nuevo ángulo visual.

Dronegrafías es un experimento visual en busca de  nuevos territorios en los que poner una mirada fotográfica. Pero además quiere plantear algunas cuestiones: ¿quién hace una dronegrafía?,  ¿el dron?,  ¿el piloto?,  ¿el fotógrafo?
¿Está entre las licencias del fotógrafo conseguir imágenes mandando a distancia su cámara sin ver directamente lo que fotografía?


Quizás la respuesta a estos interrogantes esté justo en el término empleado para nombrar. Porque no son fotografías, en el sentido clásico del término; tampoco postfotografías en la expresión adoptada por Fontcuberta; quizás, sólo porque lo que hacemos son dronegrafías nos hace falta explicarnos para poder tenerlas en cuenta en un inventario de cultura visual. 




5 de octubre de 2017

Castros, fortificaciones y escenarios de guerra

Caminando sobre las huellas de la historia
(De la introducción al libro "Excursiones a castros, fortificaciones y escenarios de guerra")


Viajamos frecuentemente con prisa y nos limitamos a reconocer en el horizonte, acaso recortando su silueta sobre una colina o una montaña, una ruina, tal vez lo que nos parece un castillo, acaso un torreón que casi nunca identificamos. De esos vestigios en piedra ordenada, de muros que se convirtieron en atalaya, de defensas, apenas elevadas sobre el suelo de tan arruinadas, está la geografía vasca repleta.
Curiosamente, muchas de esas primeras localizaciones que ahora reconocemos como defensivas no fueron mucho más que las primeras organizaciones del hábitat de los vascos, los primeros poblados, los que podemos casi llamar primeros pueblos de nuestros antepasados.
Construidos en los tránsitos de hace casi dos milenios, entre la Edad del Hierro y las primeras incursiones de la cultura de Roma por nuestra geografía, aquellos “castros” se están sacando constantemente del silencio. Sucede por toda Euskal Herria, mientras los arqueólogos intentan desentrañar algunas de esas páginas menos conocidas de nuestro tiempo pasado para saber cómo aquellos vivieron y cómo recorrieron el territorio.

Muchas montañas, tantas colinas como busquemos, están surcadas por muros camuflados, por trincheras que dibujan el relieve insospechadamente. Y debajo de cada una de esas huellas, que en algún momento de vida insegura e incertidumbres las gentes grabaron sobre el terreno, están sepultados muchos episodios bélicos, también en ocasiones mucha sangre derramada. Es ahí donde el paisaje oculta el pasado pero donde vamos a encontrar valiosos pedazos de memoria que parecen esperarnos para relatar a fondo algunos sucesos vividos sobre la corteza de nuestro territorio y para enseñarnos al mismo tiempo lecciones para un futuro en el que la guerra, que siempre parece tan próxima, nunca debiera repetirse.

De nuevo hemos buscado un pretexto cultural para echarnos al campo en busca de naturaleza con historia y memoria. Los caminos que llevan a estos destinos singulares nos llevarán a descubrir excepcionales atalayas por toda la geografía de Euskal Herria a las que se asomaron habitantes muy antiguos, vigilantes y soldados defendiendo fronteras o simples poderes territoriales.